La realidad no es un sistema binario

La ciencia ficción tiene entre sus características la introducción de avances tecnológicos imposibles de desarrollar en la época en que determinadas películas o novelas del género fueron concebidas, sin embargo con el transcurso de los años hemos podido comprobar que mucha de esta maquinaria no sólo se ha podido fabricar sino que forma parte de nuestro día a día.

Los seguidores de Star Trek alucinaban con unos curiosos artefactos capaces de hacer traducciones simultáneas. Claro que cuando se emitía la serie, hace unas cuantas décadas ya, uno se paraba a reflexionar si tal maravilla de la técnica llegaría a ver la luz algún día. Impensable dirían muchos.
Pero no. Una vez más la realidad supera a la ficción ya que los señores de Microsoft presentaron al mundo hace unos pocos meses un innovador sistema capaz de derribar cualquier barrera lingüística.

El invento es un software de traducción simultánea entre diferentes idiomas, que por un lado convierte tu voz en texto, luego lo traduce a otro idioma y finalmente lo convierte a voz; pero lo más sorprendente de todo es que esta voz es la de la misma persona que habla en su idioma original, creando una “copia” de tu propia voz en otro idioma.

Por ahora es sólo un prototipo ya que aún hay que mejorar la efectividad de las traducciones (no quiero imaginar un proceso de paz entre dos países utilizando el invento a medio acabar). Lo que es innegable es el abanico de posibilidades que nos podrá ofrecer; aunque a priori pueda parecer que intérpretes y empresas de traducción y localización se puedan ver amenazadas por este software, creo sinceramente que sucederá justamente lo contrario ya que una máquina eso sólo eso, millones y millones de fríos datos que difícilmente pueden entrar en el terreno de los matices y usos del lenguaje que sólo un ser humano es capaz de interpretar. Por tanto, cuanto más se utilicen estos sistemas, mayor será la necesidad de requerir los servicios de un ser humano para asegurar que la máquina no se ha equivocado.

La tecnología complementa y ayuda al ser humano, pero nunca lo debería sustituir.

Vídeo (sobre el 6:30)